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Entre el lujo alpino y la impunidad tropical: El dilema Amรญlcar
Por: Hugo Contreras
Hay nombres que se vuelven sรญntoma. El de Jorge Amรญlcar Olรกn Aparicio dejรณ de ser el de un simple contratista tabasqueรฑo para convertirse en el expediente mรกs incรณmodo, el espejo en el que la narrativa oficial choca de frente con la realidad de los millonarios sรบbitos de la Cuarta Transformaciรณn.
Su reciente localizaciรณn en Lugano, Suiza โviviendo entre postales alpinas, rentas de mรกs de 300 mil pesos mensuales y llamadas en cรณdigoโ no hace mรกs que reabrir un debate que el poder quisiera dar por cerrado. La imagen es contundente y cinematogrรกfica: el amigo incรณmodo de los cรญrculos cercanos al poder, acorralado por el periodismo, huyendo de una residencia de lujo mientras en Mรฉxico las instituciones hacen malabares para mirar hacia otro lado.
Desde Palacio Nacional la instrucciรณn ha sido quirรบrgica: se investigarรก si hay pruebas, no porque los medios lo dicten. La Fiscalรญa General de la Repรบblica (FGR) sostiene que no hay cargos ni carpetas activas que toquen las altas esferas, blindando una narrativa donde la cercanรญa no implica complicidad y la fortuna exprรฉs parece obra del Espรญritu Santo y no de la contrataciรณn pรบblica.
Sin embargo, la huida constante de Olรกn โprimero de las sombras del escrutinio nacional y ahora de su propio refugio europeoโ cuenta una historia muy distinta a la de los boletines oficiales. Nadie que nada en aguas limpias huye despavorido de una cรกmara, ni cambia de residencia al primer rastro de luz pรบblica.
La moneda, pues, queda flotando en el aire. Por un lado, el aparato de Estado que insiste en la coartada de la legalidad formal y la ausencia de denuncias ministeriales firmes; por el otro, la escandalosa postal de un operador financiero que personifica el viejo vicio mexicano: la opacidad transexenal vestida con ropajes modernos. Al final, el caso Amรญlcar es la prueba de รกcido sobre si la nueva รฉpoca polรญtica estรก dispuesta a investigar la riqueza inexplicable de los suyos, o si el exilio dorado en Suiza seguirรก siendo el refugio perfecto para los intocables del rรฉgimen.
Tiempo al tiempo.