El senador de Morena planta a la Comisión Permanente y se refugia en Badiraguato; la oposición señala que el “pánico” responde a las investigaciones de EE. UU. y a los puntos de acuerdo que buscan su desafuero.
Por Hugo Contreras
CIUDAD DE MÉXICO .- Lo que se perfilaba como una de las sesiones más álgidas de la Comisión Permanente terminó en un ruidoso vacío legislativo. El senador Enrique Inzunza optó por el repliegue, cancelando de último minuto su asistencia al recinto parlamentario bajo el argumento de evitar un “espectáculo”, a pesar de que días antes había asegurado que daría la cara ante sus pares.
Esta retractación de último minuto ocurrió justo cuando el orden del día incluía acciones directas para investigar sus presuntos nexos con el narcotráfico y la posible disolución de poderes en el estado de Sinaloa, lo que para sus detractores confirma que el miedo ha superado cualquier sentido de lealtad política.
El diputado de Movimiento Ciudadano, Gibrán Ramírez Reyes, no escatimó en calificativos al referirse a la inasistencia del sinaloense, denunciando abiertamente la falta de valor de Inzunza. El legislador naranja calificó al senador de “cobarde”, señalando que su ausencia es una prueba irrefutable de la falta de honor y estatura moral para enfrentar los cuestionamientos de cara a la nación.
Para Ramírez Reyes, queda claro que el senador huyó de un cerco político que ya es insostenible, evitando ser el centro de una discusión donde se abordaría formalmente el colapso institucional provocado por el crimen organizado y la urgencia de declarar la desaparición de poderes en su entidad.
Mientras en la capital se le señala por pusilánime, Enrique Inzunza permanece en Badiraguato, bastión del gobernador Rubén Rocha Moya y zona de influencia directa del Cártel de Sinaloa. A pesar de sus intentos por proyectar una imagen de calma mediante videos en redes sociales, la sombra de convertirse en testigo protegido cobra fuerza. Los rumores sobre una negociación activa con el Departamento de Justicia de EE. UU. sugieren que el legislador busca asegurar su supervivencia jurídica en el extranjero para evitar una posible cadena perpetua.
Este complejo escenario se ve agravado por un colapso ético personal, ya que al expediente de traición institucional se le suma el desprestigio por denuncias previas de acoso sexual y violencia de género. Esta acumulación de señalamientos ha profundizado su aislamiento político, dejando a Inzunza en una posición de vulnerabilidad extrema ante la inminencia de las investigaciones de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la presión de la oposición mexicana que exige su desafuero inmediato.