La debacle electoral obliga a PAN y PRI a sellar una alianza en Nuevo León, con la mira puesta en Adrián de la Garza como su última carta para 2027
Con información de Proceso
MONTERREY, NL (Proceso).– En un escenario competido en el que ningún partido en lo individual tiene posibilidades de ganar la gubernatura de Nuevo León, PAN y PRI apuestan a impulsar una coalición que les de vida más allá de 2027.
Con dos derrotas estatales seguidas, una en 2015 ante el independiente Jaime Rodríguez el Bronco, y en 2021 con el emecista Samuel García, panistas y priistas pasaron de tener la hegemonía absoluta a ser tercera y cuarta fuerza electoral frente a Movimiento Ciudadano y Morena.
Las dirigencias estatales de Acción Nacional y el Revolucionario Institucional cifran su esperanza en que Adrián de la Garza Santos, al que impulsaron en coalición para ganar la alcaldía de Monterrey en 2024, sea el candidato que los devuelva a la senda del triunfo.
“Es una alianza perversa, pragmática y de supervivencia”, considera el analista político Gilberto Miranda Jiménez, al destacar las contradicciones en el ideario e historia política de ambos partidos.
A su vez, Liliana Flores Benavides, activista política y exdirigente estatal del PRD, ve que la debacle del sistema de partidos ya alcanzó al blanquiazul y al tricolor, obligándolos desde hace años a integrarse en una sola fuerza para poder sobrevivir.
Policarpo Flores, presidente de Acción Nacional y José Garza Ochoa, dirigente estatal del tricolor, tienen otros datos: en entrevista con Proceso ambos afirman contar con respaldo ciudadano para ganar por separado la gubernatura, pero juntos sería más fácil.
“Nos da ventaja electoral sobre otros posibles competidores, eso es claro”, señala el panista Flores; Garza Ochoa refuerza la idea “de que tenemos un proyecto político y social para regresar a Nuevo León al camino del liderazgo que se perdió en este gobierno”.
Ganar y perder
El panismo de Nuevo León logró en 1997 lo que por décadas buscó y no consiguió: su primera gubernatura con Fernando Canales Clariond, quien ya había competido en 1985 frente al priista Jorge Treviño Martínez, además de ganar 15 alcaldías y la mayoría de las diputaciones locales del Congreso de Nuevo León.
Canales Clariond, quien pidió licencia al cargo en 2002 para asumir la secretaría de Economía en el gabinete del presidente Vicente Fox, recibió 656 mil 993 votos, cifra que marcó un hito.
En 2003 el entonces candidato a la gubernatura por el PAN, Mauricio Fernández Garza, recibió apenas 491 mil 973 votos siendo derrotado por José Natividad González Parás, con 824 mil 567 postulado por la Alianza Ciudadana en la que el PRI se unió a tres partidos más.
El panismo perdió en seis años 170 mil votos. La sangría del PAN fue mayor al pasar como segunda fuerza en el Congreso local y apenas ganar un puñado de municipios.
En 2009 PAN y PRI volvieron a estar al tú por tú al repartirse el voto ciudadano, pero mientras el PRI ganó la gubernatura con Rodrigo Medina (que obtuvo 859 mil 442 votos) y logró la mayoría de diputados locales, el candidato albiazul Fernando Elizondo Barragán y sus 760 mil 745 votos lograron impulsar el triunfo de alcaldes panistas en 15 municipios, entre ellos Monterrey, para gobernar casi 70% de los nuevoleoneses.
Aunque fue una elección atípica, la de 2015 permitió tener el primer gobernador independiente del país, en la figura del expriista Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco.
Sin embargo, la hegemonía de panistas y priistas en el Congreso local y la mayoría de las 51 presidencias municipales se mantuvo repartiéndose el voto ciudadano. El Bronco, quien contendió en 2018 por la Presidencia de México también de manera independiente, ganó la gubernatura nuevoleonesa con un millón 20 mil 552 sufragios, hasta hoy, la mayor cifra que ha recibido un candidato, que ni sumando los obtenidos por sus competidores Ivonne Álvarez García, del PRI, y los de Felipe de Jesús Cantú, del PAN, alcanzaron esos números.
Las tendencias a la baja en las votaciones de los dos partidos más antiguos se volvió a darse en la elección de gobernador de 2021, en las que compitieron por primera vez en el estado Morena y MC.
Pese a que Clara Luz Flores, abanderada de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PVEM), inició la contienda como puntera, con 40% de la intención del voto, quedó en cuarto lugar con 300 mil 588 sufragios, y el emecista Samuel García, considerado como el de menos posibilidades, ganó con 786 mil 808 votos, 250 mil menos que el Bronco.
Con un 26.5% de la votación quedó en segundo sitio Adrián de la Garza, postulado por el PRI y la coalición Va Fuerte por Nuevo León; el panista Fernando Larrazabal obtuvo apenas un 9.6% de votantes, y la morenista Clara Luz Flores, 7 por ciento.
Con los antecedentes de dos elecciones federales en las que Morena ganó a escala estatal las votaciones presidenciales, las del Senado y la mayoría de las 14 diputaciones federales, las previsiones es que PAN, PRI, Morena y MC se repartirán el pastel electoral casi a partes iguales, entre un 25 a un 28% para cada uno.
“Quien gane la gubernatura lo hará con poco margen de diferencia, con el riesgo de que se judicialice la elección y lo que debió resolverse en las urnas, lo decida un juez”, acota Daniel Salazar, analista político y miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Un perfil
Con el límite legal del 15 de noviembre para el registro de una coalición electoral, la dirigencia nacional del PAN ya recibió el registro en línea de Adrián de la Garza como ciudadano aspirante a ser el Defensor de Nuevo León.
“No será el único, tenemos personajes que sí les gustaría participar, dos hijos de sampetrinos de un apellido muy conocido Nuevo León”, afirma Policarpo Flores, presidente estatal del PAN.
“Adrián ha dado muestras de ser una excelente opción, y su trabajo como alcalde de Monterrey es una garantía de confianza entre los ciudadanos”, añade en entrevista.
Flores asegura que su partido por sí sólo puede ganar la gubernatura sin aliarse con otras fuerzas políticas, pero reconoce que con el PRI, como ocurrió en la elección de alcalde de Monterrey, les daría mayor ventaja.
El diputado federal panista Víctor Pérez Díaz, uno de los principales promotores de la coalición con los priistas, también destaca tanto la capacidad administrativa del hoy alcalde regiomontano como sus cualidades políticas.
El exalcalde de Santa Catarina rechaza que el PAN haya perdido su ideario, sólo por querer llegar al poder político al impulsar a un “ciudadano” como candidato a la gubernatura.
“Entonces, en ese marco creo que la pretensión de Adrián es legítima. Estamos en un proceso de apertura a la ciudadanía y de integración de una mejor oferta de gobierno para los ciudadanos”.
Doble registro de Adrián de la Garza
El 25 de mayo el Comité Ejecutivo Nacional designó a De la Garza Santos como el “Defensor estatal” de Nuevo León colocándolo, por segunda vez en seis años, en la antesala de la candidatura a la gubernatura.
Y en los primeros días de julio, sin que se hiciera público, el alcalde regiomontano se inscribió en línea en la plataforma de Acción Nacional para competir por el cargo de coordinador de la defensa de Nuevo León, aunque él ni lo niega ni lo acepta de manera abierta.
Lo que sí reconoce es que “la gente” le pide que lidere un proyecto de estabilidad. Pero primero en Monterrey, agrega.
“No me pasa desapercibido, los ciudadanos, más que los partidos políticos, la gente en la calle, quieren certeza para el estado, quieren rumbo, quieren orden, quieren seriedad”, dijo el munícipe.
“Si los partidos políticos están en esa dinámica de ir todos juntos de acuerdo con la sociedad, vamos a estar en esa plataforma, no me cabe duda”, agrtegó.