Asesta Miguel Ángel Ramírez López “Charro” duro golpe a la economía ejidal
El dilema del Oxxo y el impacto social en los ejidos
Regidores “paleros”
Beneficio económico personal o compromiso político
Por: Hugo Contreras
La reciente decisión del Cabildo de Matamoros, Coahuila, de autorizar la venta de cerveza en las tiendas Oxxo de los ejidos Coyote y El Fénix representa un debate que va mucho más allá de una simple licencia comercial. Este movimiento, impulsado según reportes por el alcalde Miguel Ángel Ramírez López “Charro” y sus regidores, no solo amenaza con un duro golpe económico a las cantinas ejidales, sino que también desmantela, de facto, una fundamental red de apoyo social que ha sostenido a estas comunidades durante años. Los ejidos afectados son: El Fénix, Coyote, Buen Abrigo, Los Ángeles, Purísima y La Luz entre otros, ya que se verán afectados en su ya de por sí, débil economía.
El argumento de una supuesta demanda de FEMSA como justificación para esta autorización es un velo débil. La verdadera preocupación ciudadana no radica en la legalidad del permiso, sino en la responsabilidad social y el costo humano de desplazar a los negocios locales que cumplen una función vital.
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La Economía Social de las Cantinas Ejidales
Las cantinas en Coyote y El Fénix no son meros puntos de venta de bebidas; son pilares de la economía social del ejido. Estos negocios tradicionalmente reinvierten sus ganancias directamente en la comunidad, supliendo la frecuente ausencia o insuficiencia de apoyos gubernamentales.
Función de la Cantina Ejidal: Impacto Social Directo
Apoyo a la Gente Vulnerable:yuda a enfermos y a familias en
situación de emergencia.
Gastos Funerarios: Cobertura de costos que representan una
carga insostenible para muchas familias.
Fomento al Deporte: Patrocinio de equipos locales,
infraestructura y ligas.
Organización de Festejos: Financiamiento de las celebraciones
del Reparto Agrario y otras festividades comunitarias.
Al introducir a un gigante corporativo como Oxxo en este nicho, se transfiere la ganancia de una economía circular comunitaria a una economía de fuga que beneficia a una transnacional. El impacto en los propietarios de las cantinas y en sus familias es inmediato, pero el efecto dominó sobre los programas sociales del ejido es devastador.
¿Quién Pagará el Costo Social?
La pregunta de los comisariados ejidales y de la gente es la más pertinente y dolorosa: ¿Ahora quién dará esos apoyos?
No se puede esperar que una tienda de conveniencia, cuyo objetivo principal es la maximización del lucro para sus accionistas, asuma la responsabilidad de financiar una liga deportiva local o cubrir un gasto funerario. La naturaleza de su modelo de negocio es desinteresada del bienestar local.
Si la fuerte cantidad económica que, según los rumores, habría mediado en esta decisión es cierta, el “Charro” y sus regidores han optado por el beneficio económico personal o inmediato a costa del capital social y la calidad de vida de sus representados.
El descontento de los comisariados ejidales, quienes preparan protestas, es la respuesta lógica ante la erosión de su autonomía y su fuente de sustento social. La lucha que inician no es solo por una licencia de venta, sino por la supervivencia de su modelo de apoyo mutuo y autogestión comunitaria.
El Cabildo de Matamoros tiene la obligación moral de justificar cómo compensará esta pérdida social o, en su defecto, de revertir una decisión que parece priorizar el interés corporativo sobre el bienestar de dos de sus ejidos más representativos.