A más de dos años de su puesta en marcha, la obra insignia de $62 mil millones de pesos enfrenta drásticos recortes presupuestales, baja demanda comercial y deficiencias en su infraestructura.
Con información de El Universal
CIUDAD DE MÉXICO.— Concebido originalmente como el megaproyecto estratégico para revivir el Istmo de Tehuantepec y hacer competencia comercial al Canal de Panamá, el Tren Interoceánico atraviesa una severa crisis financiera y operativa.
Con un costo global que se disparó hasta los 62 mil millones de pesos —triplicando la proyección inicial de 20 mil millones—, el sistema gestionado por la Secretaría de Marina (Semar) opera hoy con un nivel de autosuficiencia casi nulo, dependiendo en un 97% de subsidios otorgados por el erario federal para solventar sus gastos cotidianos.
De acuerdo con registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las operaciones comerciales operadas a través de la empresa estatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) no han alcanzado el impacto proyectado.
Desde el arranque de sus operaciones a finales de 2023 hasta la fecha, el sistema tan solo registra 13 clientes corporativos fijos —entre ellos Cemex y ADN Energía— y ha movilizado 1.1 millones de toneladas de mercancía, cifra marginal en comparación con empresas privadas como Ferromex, que trasladan más de 60 millones de toneladas al año.
En materia de pasajeros, la demanda se mantiene en un promedio de apenas 5 mil usuarios al mes.
Ante la escasa captación de ingresos propios, la SHCP implementó un severo ajuste presupuestal reduciendo las asignaciones al proyecto de manera drástica. No obstante, especialistas y académicos advierten que la falta de mantenimiento producto de los recortes, sumada a fallas de origen —como el uso de locomotoras y vagones de entre 20 y 40 años de antigüedad, un trazo ferroviario con curvas pronunciadas sobre suelos blandos y deficiencias en el balastro—, ya provocó graves incidentes operativos.
Entre ellos destaca un descarrilamiento en la zona centro de Oaxaca que dejó un saldo de 14 muertos y más de 100 heridos, además de mantener cerrada por ocho meses la estación de Salina Cruz.