El Senador coahuilense señaló que el “Plan B” vulnera el orden constitucional y atenta contra el pacto federal.
Advirtió que la soberanía de los estados y la autonomía municipal están bajo riesgo con las nuevas disposiciones presupuestales.
CIUDAD DE MÉXICO – El Senador Miguel Ángel Riquelme Solís reafirmó la postura del Grupo Parlamentario del PRI en rechazo total al llamado “Plan B” de la Reforma Electoral impulsado por la mayoría oficialista, calificándolo como una estrategia de control político que rompe con los principios fundamentales del federalismo en México.
Durante su intervención, Riquelme Solís fue enfático al señalar que esta reforma no busca fortalecer la democracia, sino centralizar el poder y vulnerar el orden constitucional. “No aceptamos un modelo que sustituye la pluralidad por el control y el federalismo por el centralismo”, sentenció el legislador.
El Senador detalló que el voto en contra por parte de su bancada se fundamenta en tres ejes que lesionan la estructura política del país:
- Ataque a la Soberanía Estatal: La reforma pretende fijar desde el centro del país los techos presupuestales a los congresos locales, limitando la capacidad de decisión de las entidades federativas.
- Vulneración del Municipio Libre: Se intenta definir de manera externa la integración de los cabildos, interfiriendo en la autonomía municipal.
- Debilitamiento de Órganos Electorales: La imposición de restricciones presupuestales erosiona la autonomía de las autoridades encargadas de organizar los comicios, poniendo en riesgo la imparcialidad.
Pese a las críticas generales al plan oficialista, Riquelme Solís reconoció la importancia de mantener una visión democrática respecto a la revocación de mandato. Subrayó que este debe prevalecer estrictamente como un mecanismo ciudadano de control y bajo ninguna circunstancia permitirse su transformación en un instrumento de ratificación política al servicio del poder en turno.
Finalmente, el Senador por Coahuila hizo un llamado a defender las instituciones que han garantizado la transición democrática en México y a no permitir retrocesos que entreguen la autonomía local al control central.